Sobre nosotros
Somos los primeros que no queremos —ni vamos a— dejar de comer carne.
Porque la carne no tiene por qué venir de un animal.
Desde 2019, cuando nuestro fundador decidió —casi de la noche a la mañana— dejar de comer animales y sus derivados, empezó una búsqueda.
Equipado con cero conocimientos de nutrición y dos habilidades culinarias (freír huevos y hacer arroz), lo primero fue ir al supermercado a ver qué iba a comer ahora.
En cuanto a alternativas a la carne, había algunas cosas que estaban buenas, la mayoría no… y todas a precios altísimos (que siguen estándolo a día de hoy).
Entró a estudiar Nutrición Humana y Dietética y empezó a adentrarse en el mundo de la tecnología alimentaria.
Mientras tanto, veía cómo en los lineales del supermercado las bebidas vegetales iban ganando espacio a los lácteos animales.
¿Por qué?
Porque ya prácticamente cuestan lo mismo —o menos—, y muchas personas las eligen simplemente porque les sientan bien, sin siquiera poner en la balanza los beneficios para el medio ambiente o los animales que esa elección conlleva...

En el caso de las carnes vegetales,
en el panorama estaban los milenarios tofu y seitán, y soja texturizada: opciones proteicas, sí, pero con textura y sabor difíciles de generar adherencia si no vienes ya con una motivación de fondo —ética animal, salud o sostenibilidad — para aprender a prepararlas o acostumbrar el paladar.
Y los pocos productos con textura más cárnica, elaborados mediante extrusión húmeda en grandes fábricas de Holanda o Suiza, vendidos en España con impresionantes campañas de marketing, salía y salen a precios que pocos pueden mantener en su compra habitual.
Surgieron videos en redes de recetas de mechada a base de setas, jackfruit y flor de banana, que podían hacerse en casa, fibrosas, visualmente espectaculares, pero en boca… bueno, al final son agua y fibra (¡y micronutrientes, que está muy bien!). Sin embargo, no son fuentes de proteína, ni aportan mucha saciedad.
Y aunque, sin duda, un plato de garbanzos o lentejas es de lo más barato y saludable que existe como fuente de proteínas, la verdad es que la gente quiere carne.
Queremos esas texturas, esos sabores, ese placer que atraviesa culturas y recuerdos.
Crecimos con eso, lo disfrutamos… y no tenemos por qué dejarlo de lado.

Este es el resultado de muchísimas pruebas, iteraciones y quebraderos de cabeza
Y seguirá evolucionando. El I+D es la piedra angular de este proyecto, junto con la optimización nutricional.
Aquí los animales están en la plantilla
no en la parrilla:
VITO
TU POLLO FAVORITO
ANITA
LA VACA MÁS BONITA